La indignación que existe en los vecinos de Sanet y Negrals es legítima y comprensible: se sienten traicionados. Tres de sus ciudadanos residentes de forma continua y permanente les han dado la espalda con una desfachatez y falta de escrúpulos sin parangón. En vez de votar en su pueblo en las pasadas elecciones del 22 de mayo, lo hicieron en Benimeli. ¿Milagro? pues sí, encomendándose y por obra e intercesión de Nuestra Señora de los Empadronamientos. Obra maravillas. Es encomendarse a ella y surge el milagro. Tiene tras de sí una “corte celestial”.
Pero la cosa no acaba aquí, ya que la indignación y la incredulidad por el “milagro” se propagan a Benimeli, perjudicado en todos los aspectos, al contemplar sus vecinos, empadronados legítimamente según las leyes vigentes, como desde el pueblo de al lado les arrebatan sus derechos de una forma tan descarada, presuntamente delictiva y sin ninguna vergüenza y pudor.
¿Qué les ha llevado a traicionar a Sanet y Negrals, pueblo que les ha acogido, donde residen, para ir a prestar sus “servicios” a Benimeli?
Las cosas son como son, y ahora hay que mirar para adelante.
ResponderEliminarBenimeli es un pueblo dividida por la política ademas, seguramente, de otras rencores.
Cada momento nace una oportunidad, y ahora es el momento de mostrar, un LETRAS MAYUSCULAS, que en este pueblo hay gente con la madurez para intentar cerrar la brecha en vez de seguir abriendolo. Si se abre mucho mas, todos caeremos al abismo.